Esta es la exclamación más corriente entre los usuarios de routers WiFi. No importa que compañía lo haya suministrado, ni qué marca o modelo se instale. ¿Por qué?

Un router casero es, generalmente, una combinación de un módem y un repartidor. La parte de módem no suele suscitar críticas entre los usuarios (a no ser que se tengan los conocimientos técnicos necesarios para requerir de ajustes internos que no suelen estar al alcance de todos); mientras que la parte del repartidor se lleva siempre la mayoría de las críticas; por esto, nos centraremos en esta parte y llamaremos a esta parte ‘router’, de forma genérica.

El router, dependiendo de la compañía que lo instale, suele tener una parte de conexión por cable, proporcionada por una o más conexiones del tipo RJ45. Este tipo de conexiones, posibilita la interacción con el ordenador a altas velocidades de forma bastante fiable. Sin entrar mucho en detalles, con una conexión por cable de este tipo (RJ45) pueden alcanzarse velocidades de hasta 100Gb – si, depende del tipo de cable, la distancia, el hardware del ordenador, etc. pero este no es el lugar para esa disquisición. Por otra parte, los router que se instalan últimamente, los modernos, suelen tener también una capacidad de conexión por vía aérea, cumpliendo con el protocolo de transmisión 802.11b o 802.11g o 802.11n (los más rápidos y modernos) lo que se conoce como WiFi. Este protocolo permite la conexión de uno o más dispositivos, de forma inalámbrica y es esta libertad, lo que ha hecho que su popularidad sea tan alta, a pesar de sus carencia en comparación con el sistema RJ45; vamos a apuntar alguno de los grandes inconvenientes:

  • Tiene menos capacidad de comunicación.
  • Puede sufrir interferencias de otros dispositivos WiFi en la vecindad, de aparatos microondas, de ondas armónicas generadas por otros aparatos radioeléctricos, etc.
  • Su velocidad no supera los 540Mb;
  • La comunicación se ve afectada por factores como la distancia, condiciones atmosféricas, situación, …
  • Su velocidad efectiva decrece con el número de conexiones
  • Su velocidad efectiva decrece con la cantidad de datos transmitidos o recibidos en cada puerto

Vale, pero ¿cómo lo soluciono?

Hay unos cuantos obstáculos en el uso doméstico de los router WiFi, que podemos minimizar y así obtener un mayor rendimiento en nuestros dispositivos móviles.

Situar el router lo más centrado posible en la estructura de la casa, para un reparto más equilibrado de la señal en el inmueble.

Evitar que haya obstáculos como muebles metálicos entre el router y el dispositivo móvil.

Evitar obstáculos como cocinas y cuartos de baño en los que suele haber cerámica (azulejos).

(aquí tenéis un artículo sobre la propagación WiFi:

http://www.microsiervos.com/archivo/internet/propagacion-wifi-casa.html)

que, aunque es ajeno, puede ilustrar este tema.

¿Y si no puedo cambiar nada de eso?

Si no podemos solucionar nuestros problemas de Wifi haciendo cambios estructurales, no todo está perdido, hay soluciones. A continuación te cuento sobre algunos dispositivos que “vienen al rescate”.

Recientemente, ante la avalancha de quejas de los usuarios que en casa tienen un router que anuncia un alcance de WiFi de 300 metros pero que ven que la señal no llega bien a la otra esquina de su casa de 90 metros cuadrados, se ha puesto de moda hablar sobre las redes PLC. Un controlador lógico programable, más conocido por sus siglas en inglés PLC (programmable logic controller) es un aparato electrónico que puede realizar múltiples tareas, aquellas para las que se programe, en el caso que nos atañe, si hablamos con el proveedor de Internet y mencionamos un PLC, es un dispositivo que nos permite conectarnos a un módem/router usando un método de transmisión generalmente al alcance de cualquiera, la red eléctrica. Existen varios modelos de estos dispositivos siendo los más comunes, aquellos que nos permiten enlazar un ordenador con el router de forma remota y con cables, esto es, conectamos el router a un PLC mediante una conexión RJ45, y enchufamos al PLC a una toma de corriente normal; situamos otro PLC en una toma de corriente normal cerca de donde queramos instalar el ordenador y conectamos estos dos mediante una conexión RJ45. Un modelo que nos permite esta conexión es:

El TP-LINK TL-PA4020P, s1
un sencillo adaptador
PLC de hasta 500 Mbps

Otra variante de TPL, esta vez con la posibilidad de crear una red WiFi al otro extremo, podemos usar un aparato como:

Devolo dLAN 500 AV Wireless+s2

Y por último, aunque no menos importante, existe la opción del repetidor WiFi, que duplica la señal de nuestro router, creando una segunda red, que nos dará la posibilidad de tener una nueva zona de cobertura. Un ejemplo de estos es:

Repetidor D-Links3

Los PLC son la panacea

Siento disentir de esa afirmación, los PLC son más fiables que las señales inalámbricas, pero también están sujetos a factores que pueden alterar su buen funcionamiento, como:

  • Ruidos en la línea eléctrica generados por motores en mal estado o con toma de tierra deficiente.
  • Circuitos pensados para aislar zonas en los que hay disyuntores y diferenciales que separan un PCL de su pareja.
  • Instalaciones eléctricas en mal estado en las que el flujo de energía no es fiable.

En conclusión, dependiendo de factores como la disposición del inmueble, la distancia, la capacidad de propagación que necesitemos y, por supuesto, nuestro presupuesto, hemos de estudiar y escoger el mejor de los sistemas, aunque ya sabemos que hay mucho dónde escoger.

2 comentarios sobre “¡Que mal funciona mi WiFi!”

  1. Una precisión.
    PLC viene de «Power Line Communications» (comunicaciones por la linea de red eléctrica).
    Y en español, para recordar fácilmente su funcionalidad, usaremos PLC = Por La Corriente 🙂

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